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Qué exigirle a quien te hace la página web

Casi nadie hace estas preguntas, y las descubre dos años después, el día que quiere cambiar de proveedor. Ninguna es técnica y todas caben en un mensaje de WhatsApp antes de pagar.

Actualizada el 23 de septiembre de 2026← Todas las guías

Contesta

«qué debo pedirle a quien me hace la página web»

Ninguna de estas preguntas es técnica. Todas caben en un mensaje antes de pagar, y la mayoría de la gente las descubre dos años después, el día que quiere cambiar de proveedor.

1. El dominio, a tu nombre

Es la más importante y la que más caro sale cuando falta.

El dominio —tunegocio.com— se registra a nombre de alguien. Si ese alguien es quien te hizo el sitio, el día que quieras trabajar con otra persona dependes de que él coopere. No hay arreglo técnico: o se negocia, o se empieza de cero con un dominio nuevo, perdiendo todo lo que Google ya sabía de ti.

Pide dos cosas: que el registro esté a tu nombre o al de tu empresa, y que el correo de contacto del dominio sea tuyo. Ese correo es el que recibe los avisos de renovación, y es por donde se pierden los dominios. ICANN tiene una pregunta entera para el desarrollador que registró el dominio con sus datos, y NIC Panamá ni siquiera deja cambiar el titular de un .com.pa → qué es un dominio.

2. Los cuatro accesos

Con estos cuatro te puedes ir con todo a donde quieras:

  • El registrador del dominio — donde se compró y se renueva.
  • El hosting o la plataforma donde vive el sitio.
  • El Perfil de Empresa de Google.
  • El correo del negocio.

Sin ellos, tu negocio en línea le pertenece a alguien más aunque lo hayas pagado.

3. El alcance, por escrito y antes de pagar

Cuántas páginas, qué lleva cada una, qué no está incluido, y cuándo se entrega. La parte de «qué no está incluido» es la que evita las discusiones: casi siempre son los pagos en línea, las fotos, los textos y los idiomas adicionales.

4. Un número de rondas de cambios

Dos suele alcanzar si te muestran avances mientras construyen, en vez de aparecer con todo terminado. Lo que importa no es el número sino que exista: sin un límite acordado el alcance se estira hasta que alguien se incomoda, y esa incomodidad siempre termina en la misma conversación desagradable.

5. Quién escribe los textos

Es la diferencia de precio más grande entre dos cotizaciones y la que menos se aclara. Si los traes tú, el sitio cuesta bastante menos. Si los escriben ellos, hablando contigo, eso son horas — y son las horas que deciden si el sitio te trae clientes o solo existe.

Pregúntalo explícitamente. «Sitio de cinco páginas» no dice quién las escribe.

6. Qué pasa el año que viene

  • ¿Cuánto cuesta renovar el dominio y el hosting?
  • ¿Quién actualiza el sitio si cambia un precio o un horario?
  • ¿Qué pasa si dejan de trabajar juntos?

Un sitio no se termina el día que se publica. Se le caen enlaces, se desactualiza, se rompe cuando cambia algo del servidor. Que el mantenimiento sea opcional está bien; que nadie lo mencione, no.

7. Qué se va a poder medir

Como mínimo: cuánta gente entra, de dónde llega y cuántos te escriben. Si nadie instala nada que mida, dentro de seis meses no vas a poder responder si el sitio sirvió — y esa es la única pregunta que importa.

Y una señal de alarma que vale por todas: si no te dan un precio hasta después de una reunión, lo que están calibrando no es tu proyecto. Es cuánto puedes pagar.

Las tres comprobaciones que puedes hacer tú

Sin saber nada de tecnología, cuando te entreguen:

Ábrelo en tu teléfono, con datos móviles y no con wifi. Así lo va a abrir tu cliente. Si tarda, tarda de verdad.

Búscate en Google por el nombre de tu negocio, a las dos semanas. No por «página web en Panamá» —eso toma meses—, por tu propio nombre. Si a las dos semanas no apareces, algo quedó mal conectado.

Pídele a alguien que no sepa a qué te dedicas que lo abra y te diga en voz alta qué vendes. Si duda, el problema son los textos, no el diseño.

Nosotros mismos

Estas son las tres cosas que prometemos por escrito, y están acá porque una promesa que no puedes verificar no vale nada:

  • El sitio es tuyo. El dominio se registra a tu nombre y tienes todos los accesos. Si algún día trabajas con otra persona, te llevas todo.
  • Se paga en dos partes. La mitad al empezar, con el alcance y la fecha por escrito, y la otra mitad cuando revisaste el sitio terminado, antes de publicarlo. No hay factura sorpresa al final.
  • Te decimos qué te conviene. Si con arreglar tu ficha de Google alcanza, te lo decimos y te ahorras el sitio.

Usa esta lista con nosotros también. Si alguna respuesta no te cuadra, esa es exactamente la conversación que hay que tener antes de pagar.

Lo que también se pregunta

¿A nombre de quién debe quedar el dominio?

Tuyo o de tu empresa, siempre, y con tu correo como contacto del registro. Si el dominio está a nombre de quien te hace el sitio, el día que quieras cambiar de proveedor dependes de que él coopere. Es la falla más común y la más cara de arreglar, porque no hay arreglo técnico: hay que negociar o empezar de cero con otro dominio.

¿Qué accesos debo tener yo?

Cuatro. El registrador del dominio, el hosting o la plataforma donde vive el sitio, el Perfil de Empresa de Google, y el correo del negocio. Con esos cuatro puedes irte con todo. Sin ellos, tu negocio en línea le pertenece a alguien más aunque hayas pagado por él.

¿Es normal que me cobren todo por adelantado?

No es lo habitual en el mercado, pero no es una señal de alarma por sí sola. Es más frecuente pagar una parte al empezar y el resto al entregar. Lo que sí importa es que el alcance, el precio y la fecha estén por escrito antes de que pagues, y que haya un número de rondas de cambios acordado. Nosotros cobramos la mitad al empezar y la otra mitad cuando el sitio está terminado, antes de publicarlo, con todo por escrito primero.

¿Cuántas rondas de cambios son razonables?

Dos suele alcanzar si los avances se muestran mientras se construye, en vez de aparecer con el sitio terminado. Lo importante no es el número sino que exista uno: sin un límite acordado, el alcance se estira hasta que alguien se incomoda, y esa incomodidad siempre termina en la misma conversación desagradable.

¿Cómo sé si el sitio está bien hecho sin saber de tecnología?

Tres comprobaciones que puedes hacer tú. Ábrelo en tu teléfono con datos móviles y no con wifi. Búscate en Google por el nombre de tu negocio a las dos semanas de publicado. Y pídele a alguien que no sepa qué haces que entre y te diga en voz alta qué vendes. Si las tres pasan, lo demás es detalle.

¿Te quedó una duda que la guía no contesta?

Escríbenos y te la contestamos, aunque no termines contratando nada. Preferimos que decidas bien.

Respondemos el mismo día, de lunes a sábado. También al +507 6230-7595.

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